lunes, 10 de octubre de 2011

Una carrera contra el tiempo, las turbulencias y las nubes.

domingo, 21 de agosto de 2011

Lassie

En menos de 24 horas estoy volando a casa. Chitángale que se pasa rápido el tiempo. Asimismo, los tres meses en chilito probablemente van a correr como el agua del Baker.

sábado, 20 de agosto de 2011

Gururullas

Pues sí, aquel mítico animal que sirvió de inspiración para tanta doctrina y disciplina abunda en estos recovecos del mundo. Claro que el entorno en el que se encuentran dista de lo que era hace un pocos pocos cientos de años; ahora tienen que escapar de los botes a motor, lidiar con aguas contaminadas y soportar el ruido casi incesante de la ciudad.
En el barrio donde vivo hay una suerte de canal donde abundan estos plumíferos, principalmente gracias a la ingente cantidad de peces que retozan en el agua.
El otro día vi una parada en una roca pescando tranquila. Caminé hasta la casa, tomé la cámara y volví al lugar unos veinte minutos después.
No solo todavía estaba la grulla, pero había atraído a otros dos fotógrafos.
No me sentí muy original, pero me tragué el orgullo y proseguí con el mágico proceso fotográfico. Es que realmente estaba bonito el atardecer y el modelo era un Brad Pitt aviar.
Las grullas siguen siendo dueñas de Hong Kong. Al menos de los canales, esto es.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Adiós, verano


Con un pie en el invierno del hemisferio sur ya. La próxima semana debería estar hablando con humo saliéndome de la boca, dobles calcetines y (la mejor parte) NO TRANSPIRANDO.

lunes, 15 de agosto de 2011

Carne

El cerdo asado marinado es de las cosas que más voy a echar de menos en mi ausencia. Con un buen plato de arroz y pasta de gengibre en aceite y cebollines, es de los platos más simples y deliciosos en Hong Kong.

En las plantitas

Y después se preguntan por qué Asia huele rarito.

sábado, 6 de agosto de 2011

Festival lunar

Último par de semanas antes de volver a casa. Me voy a perder el festival de este año! Me aseguraré de comer suficientes queques lunares. Son astronómicamente buenos.

martes, 2 de agosto de 2011

Gente porfiada

Y, para colmo, ni siquiera era turista.

sábado, 23 de julio de 2011

iLack

Es una lástima que los iPads no alcancen para todos.

viernes, 22 de julio de 2011

Karma Police

Témanle, al karma.

domingo, 10 de julio de 2011

Recordatorio

Bruno, haz más actualizaciones a tu blog. El gran felino te está mirando.

sábado, 11 de junio de 2011

Síndrome Camboya

Intentando ignorar el dolor en mi tobillo izquierdo (en otras palabras, haciendo de tripas corazón), caminaba lo más normal y prudentemente posible. Tenía cuarenta minutos para llegar al funicular, pues la guía no había querido darnos más tiempo. Que piedra suelta aquí, que piedra suelta ahí. La parte sin mantener de la Muralla está, efectivamente, sin mantener; ladrillos sueltos, arbustos, gravilla, escaleras rotas y toda suerte de trampas naturales. Un buen y entretenido desafío para los más audaces, pero un pequeño calvario para los lesionados. No puedo reclamar; a fin de cuentas, igual podía apoyar el pie y el curso de digitopuntura se justificó por fin tras revivirme parcialmente la movilidad de mi izquierdo amigo. Después de veinte minutos de lo que juraría fue caminar sobre cáscaras de huevo, logré llegar de vuelta a la parte mantenida. Un alivio. A un paso ahora ya un poco más tranquilo, me puse a repasar la caída, el evento del día (hacía un buen tiempo que no me sacaba la ñoña). En eso, me cruzo con un gringo jadeante que con ojos sudorosos me hizo una seña exhausta para que parara por un momento. "Oye, ¿y esto cuánto más allá sigue?" me preguntó. Volvió a su posición de espalda doblada, cabeza gacha, ambos brazos sobre los muslos y foz de iguaçú escurriendo furiosamente de su frente al suelo de piedra. No sé si habrá sido asmático, pues el físico lo acompañaba hasta cierto punto, pero ya veía que se moría ahí mismo. Levantó la cabeza de nuevo, apretando un ojo cosa que su par pudiera enfocar y esbozó una mueca de sudor (sí, una mueca sudorosísima) esperando mi respuesta. "Ehm, esto como que sigue para siempre... es la Gran Muralla", le respondí, pasándome de listo. Afortunadamente, no se lo tomó a mal; se rió y reformuló la pregunta. Así que mi nueva respuesta le indicó que esto seguía un poquito más allá, que la parte mantenida se terminaba y después era un zoológico de Muralla con una plantación de piedras sueltas y ladrillos quebrados, y que tuviera cuidado con lesionarse.
Retomando mis agradables escalones de vuelta en pos de mi destino (esa escalerita empinada se la peleaba a los incas), sus jadeos y gruñidos se perdieron rápidamente detrás mío. No sé si habrán sido vientos alisios espontáneos o una Muralla apologética alivianádome el paso, pero logré llegar a tiempo y (casi) sano y salvo de vuelta a mi familia, al funicular y al resto del tour.

viernes, 10 de junio de 2011

Ironía

No tengo nada contra el agua mineral elaborada en países en desarrollo, pero no pude evitar encontrar una gota de sarcasmo en el nombre de esta marca china. Especialmente si alguien termina por ahí con colitis o alguna otra afección intestinal por la ingesta de elementos ajenos a lo que se está acostumbrado. En mi posición de otrora víctima de intoxicación por tomar agua embotellada local (gracias, Indonesia), a todos quienes corran la misma suerte les digo: Wahaha.

viernes, 3 de junio de 2011

Victoria

Listo el posgrado. Hoy me entregaron la última nota. Si los doctorados entregan doctores, los masters entregan... maestros? Masters? Maestro Bruno? Bah, de cualquier modo estoy contento.

La foto fue tomada en la campiña neozelandesa, camino hacia los fiordos del sur.

domingo, 15 de mayo de 2011

Ovejitas en fuga

Íbamos llegando al monte Cook, en la isla sur de Nueva Zelanda, cuando al otro lado de la curva nos topamos con un pequeño mar de ovejas. No sólo estaban en la mitad del camino, sino que además corriendo hacia nosotros. Fue como ver una escena de Corazón Valiente protagonizada por pequeños rumiantes balando casi sanginariamente en contra nuestra.
Haciendo de tripas corazón, pisé el acelerador y acepté el desafío; esas ovejas eran el único obstáculo entre nosotros y el parque nacional y no iba a dejar que interrumpiesen nuestras vacaciones siquiera por un instante. Al cabo de unos años será la historia la encargada de juzgar quién salió victorioso aquel día, pero al menos logramos llegar al campamento y las ovejas siguieron su feliz estampida luego de evadir el auto grácilmente.